Satanas

El ángel caído

Satanás o Satán es un ángel caído que desobedeció y se rebeló contra los mandatos de Dios, en el caso de la religión cristiana, y, en el caso de la religión musulmana, Satán puede ser, tanto un genio o yinn que desobedece las órdenes de Alá, como una persona que realiza actos de rebeldía en contra de la palabra de Alá.

La palabra Satanás en el hebreo original es un sustantivo de un verbo que significa principalmente “obstruir, oponer”, ya que se encuentra en Números 22:22, 1 Samuel 29:4, Salmos 109:6. Ha Satan se traduce tradicionalmente como “el acusador” o “el adversario”. El artículo definido “ha” se utiliza para mostrar que se trata de un título otorgado a un ser, en comparación con el nombre de un ser. Por lo tanto, a este ser se refiere como “el Satanás”. Ha Satan como artículo definido aparece en 13 lugares en el texto masorético, en Job y Zacarías.

Satanás sin el artículo definido se utiliza en 10 casos, de los cuales dos están traducidos diábolos en la Septuaginta. Los otros ocho casos de satanás sin el artículo definido se traducen tradicionalmente como “un adversario”.

En el cristianismo, hay muchos sinónimos de Satanás y el sinónimo más común para “Satanás” es “Diablo”, que desciende del Medio Inglés devel, del Antiguo Inglés dēofol, que a su vez proviene de Diabolus. Esto a su vez tomó prestado del griego diabolos, “calumniador”. En el Nuevo Testamento, “Satanás” aparece más de 30 veces en pasajes junto Diabolos (en griego: “el diablo”), refiriéndose a la misma persona. Belcebú, que significa “Señor de las Moscas”, es el nombre despectivo dado en la Biblia a un dios filisteo cuyo nombre original ha sido reconstruido como “Baal Zabul”, que significa “Baal el Príncipe”. Este juego de palabras fue utilizado a Satanás también. El Libro del Apocalipsis se refiere dos veces a él como “el Dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás”. El Libro de Apocalipsis también se refiere a Satanás como “el engañador”, de la que se deriva el epíteto común “el gran engañador”.

Lucifer (del hebreo “HEYLEL” en latín “Portador de luz”) era el ángel más hermoso de todos, antes de caer era el querubín protector, músico, se cree que era el director de las alabanzas a Dios. Su posición era la más encumbrada de todos los seres angelicales que Dios creó.

En Apocalipsis 12:4 se habla de un gran dragón rojo que arrastró la tercera parte de las estrellas del cielo, interpretadas como los mismos ángeles rebeldes que combatieron con Miguel y sus ángeles. Pero no prevalecieron, fueron echados del Cielo y arrojados a la Tierra.

En el Antiguo Testamento hay dos pasajes que relataban la caída de un rey arrogante, pero los Padres de la Iglesia vieron en ellas la caída del Diablo:

“¡Cómo has caído de los cielos, Lucero, hijo de la Aurora! ¡Has sido abatido a la tierra dominador de naciones! Tú que dijiste en tu corazón: ‘Al cielo subiré, por encima de las estrellas de Dios alzaré mi trono, y me sentaré en el Monte de la Reunión en el extremo Norte. Subiré a las alturas del nublado, y seré como el Altísimo.” (Is. 14, 12-14)

“Así dice el Señor Yavé: Eras el sello de una obra maestra, lleno de sabiduría, acabado en belleza. En Edén estabas, en el jardín de Dios. Toda suerte de piedras preciosas formaban tu manto: rubí, topacio, diamante, crisólito, piedra de ónice, jaspe, zafiro, malaquita, esmeralda; en oro estaban labrados los aretes y pinjantes que llevabas, aderezados desde el día de tu creación. Querubín protector de alas desplegadas te había hecho yo, estabas en el monte santo de Dios, caminabas entre piedras de fuego. Fuiste perfecto en su conducta desde el día de tu creación, hasta el día en que se halló en ti iniquidad. Por la amplitud de tu comercio se ha llenado tu interior de violencia, y has pecado. Y yo te he degradado del monte de Dios, y te he eliminado, querubín protector, de en medio de las piedras de fuego. Tu corazón se ha pagado de tu belleza, has corrompido tu sabiduría por causa de tu esplendor. Yo te he precipitado en tierra, te he expuesto como espectáculo a los reyes. Por la multitud de tus culpas por la inmoralidad de tu comercio, has profanado tus santuarios. Y yo he sacado de ti mismo el fuego que te ha devorado; te he reducido a ceniza sobre la tierra, a los ojos de todos los que te miraban. Todos los pueblos que te conocían están pasmados por ti. Eres un objeto de espanto, y has desaparecido para siempre.” (Ez. 28, 12-19)

Es un mensaje profético en lenguaje poético, que está dirigido tanto al rey de la dinastía de Hiram de Tiro, como a su mentor: Satán. Así, el capítulo 28 de Ezequiel claramente está prologado con la frase:”…Di al soberano de Tiro que así ha dicho el Señor Elohim:…” (Ez. 28:2) Pero al mismo tiempo se dice: “En Edén estabas, en el jardín de Dios…” Un poco más adelante el destinatario del mensaje es reiterado: “…Entona un lamento por el rey de Tiro, y dile que así ha dicho el Señor Elohim…” (Ez. 28:12) Pero asimismo se indica: “Querubín protector, de en medio de las piedras de fuego…”

En el Nuevo Testamento se presume que Jesucristo hace una pequeñísima mención de este relato, cuando les dice a sus discípulos: “Yo veía a Lucifer caer del Cielo como un rayo”. (Lc 10, 18)

Satanás es identificado tradicionalmente como la serpiente que tentó a Eva a comer del fruto prohibido, por lo tanto Satanás ha sido a menudo descrito como una serpiente. En las obras de Justino Mártir, en los capítulos 45 y 79 del Diálogo con Trifón, se identifica a Satanás con la serpiente. Otros principales Padres de la Iglesia que mencionan esta identificación son Teófilo y Tertuliano.

Desde el siglo IV, Lucifer se utiliza, a veces en la teología cristiana, para referirse a Satanás, como resultado de la identificación del “hijo de la mañana” caído de Isaías 14:12 con el “acusador” de otros pasajes del Antiguo Testamento.

Para la mayoría de los cristianos, Satanás se cree que es un ángel que se rebeló contra Dios y su objetivo es llevar a la gente lejos del amor de Dios; es decir, para llevarlos a la maldad. En el Nuevo Testamento se le llama “el príncipe de los demonios”, “el príncipe de este mundo” y “el dios de este mundo”. El Libro de Apocalipsis describe cómo Satanás fue arrojado del cielo, que tiene “gran cólera” y emprende una guerra contra “los que guardan los mandamientos de Dios”. En última instancia, Satanás será arrojado al lago de fuego.

En el judaísmo, el concepto de Satanás como adversario de Dios y jefe de los demonios parece haber echado raíces en pseudoepígrafos judíos durante el período del Segundo Templo, especialmente en los apocalipsis. El Libro de Enoc contiene referencias a Satariel, parecido a Sataniel y Satan’el. El Segundo Libro de Enoc, también llamado el Libro de Enoc eslavo, contiene referencias a un vigilante (Grigori) llamado Satanael es texto de fecha incierta y autoría desconocida. El texto describe a Satanael como el príncipe de los Grigori quien fue expulsado del cielo y un espíritu malo que conocía la diferencia entre lo que era “justo” y “pecado”. Una historia similar se encuentra en el libro de 1 Enoc; sin embargo, en ese libro, el líder de los Grigori se llama Semjaza. En el Libro de los Jubileos, Mastema induce Dios a probar a Abraham a través del sacrificio de Isaac. Él es idéntico a Satanás en su naturaleza.

 

Según exorcistas, como el Padre Gabriele Amorth o el Padre José Antonio Fortea Cucurull, Lucifer y Satanás son dos demonios distintos. Lucifer era el ángel más alto, la mayor obra de Dios, antes de su caída, pero tras ésta quedó en segundo lugar después de Satán. Satán es el más maligno de los demonios, que supera en maldad a Lucifer.

Rudolf Steiner, fundador de la antroposofía describe la potencia del demonio Ahriman, equivalente de Satanás, como algo que incita el humano a las supersticiones materialistas y la de su opuesto Lucifer como algo que incita el humano a todas las exaltaciones, los falsos misticismos, el orgullo de elevarse sin frontera

 

Los nombres de Satanás

 

La Biblia da muchos nombres para Satanás que revelan más sobre su naturaleza y actividades. Como aprendiste previamente, Satanás fue originalmente llamado “querubín ungido” y “Lucifer” antes de su rebelión. Otros nombres de Satanás son:

Abadón: (palabra hebrea para ángel de la destrucción) – Apocalipsis 9:11

Acusador de los hermanos: Apocalipsis 12:10

Adversario: 1 Pedro 5:8

Ángel del Abismo: Apocalipsis 9:11

Ángel de luz: 2 Corintios 11:4

Apolión: (palabra griega para destructor) – Apocalipsis 9; 11

Belcebú: Mateo 12:24; Lucas 11:15; Marcos 3:22

Belial: 2 Corintios 6:15

Engañador: Apocalipsis 12:9; 20:3

Destructor: Apocalipsis 9:11; 1 Corintios 10:10

Diablo: (significa calumniador) – 1 Pedro 5:8; Mateo 4:1

Dragón: Apocalipsis 12:3

Enemigo: Mateo 13:39

Maligno: 1 Juan 5:19

dios de este mundo: 2 Corintios 4:4

Rey de Tiro: Ezequiel 28:12-15

Mentiroso, padre de mentiras: Juan 8:44

Asesino: Juan 8:44

Príncipe de los demonios: Mateo 12:24

Príncipe de este mundo: Juan 12:31; 14:30; 16:11

Príncipe de la potestad del aire: Efesios 2:2

Satán: (significa adversario, opositor) – Juan 13:27

Serpiente: Apocalipsis 12:9; 2 Corintios 1:3

Tentador: Mateo 4:3; 1 Tesalonicenses 3:5

León rugiente: 1 Pedro 5:8

Gobernante de las tinieblas: Efesios 6:12

Espíritu que obra en los hijos de la desobediencia: Efesios 2:2

Puedes reconocer el poder de Satanás a partir de sus atributos y nombres. Debido a que es un engañoso y poderoso enemigo la Biblia advierte:

“Sed sobrios y velad, porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar” (1 Pedro 5:8).

“Ni deis lugar al diablo” (Efesios 4:27).

Satanás no es…

A diferencia de Dios, Satanás no es omnisciente (conocedor de todas las cosas). Si Satanás pudiera ver el futuro nunca le habría permitido a Jesús morir en la cruz. Habría sabido que la muerte de Jesús derrotaría su poder y proveería una vía de escape del yugo del pecado para el género humano.

Satanás no es omnipotente (todo poderoso). Jesús dijo que el poder de Dios dentro de ti es mayor que el poder de Satanás. Para aquellos que creen en Jesús, Satanás ya es un enemigo derrotado (Juan 12:31). Él es fuerte solamente con aquellos que se rinden a él. Su poder está limitado por el poder de Dios (Job 1:10-12) y es sólo capaz de vencer a un creyente en la medida que se le cede control.

Puesto que Satanás no es omnipresente (presente en todas partes) despacha una hueste de demonios por toda la tierra para hacer su voluntad y cumplir sus propósitos.

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