Principe de los espiritus celestiales

Oración a San Miguel Arcángel para bendición del hogar, el poder de las palabras

San Miguel pertenece a uno de los nueve coros de ángeles, los Arcángeles, los cuales tienen los encargos de Dios más importantes.  La Santa Iglesia da a san Miguel el lugar más alto entre todos, y le llama “Príncipe de los Espíritus Celestiales”, “Jefe o Cabeza de la Milicia Celestial”.  Siempre se le ha tenido una gran devoción, especialmente para pedirle que nos libre de los ataques del demonio y de los espíritus infernales.  Y él, cuando lo invocamos, llega a defendernos con el gran poder que Dios le ha concedido.

En el Nuevo Testamento, se menciona en Apocalipsis 12, 7-9 y san Judas 1,10.  San Miguel con sus ángeles, es el que vence a Satanás y a los ángeles rebeldes.  La Iglesia venera a san Miguel porque le fue fiel a Dios, él lo glorificó.  Su nombre significa “Quien como Dios”.  Se le representa como un ángel guerrero, conquistador de Lucifer, poniendo su talón sobre la cabeza del enemigo infernal, amenazándole con su espada, traspasándolo con su lanza, o presto para encadenarlo para siempre en el abismo del infierno.

Los tres Arcángeles que se mencionan en la Sagrada Escritura, Miguel, Gabriel y Rafael, se conmemoran el mismo día.

En el Antiguo Testamento se le menciona en Daniel 10, 13 y 12,1.  Los israelitas le tenían veneración porque Dios lo asignó como su protector.  En la actualidad, los judíos invocan a san Miguel como el defensor de la Sinagoga y en su Fiesta de la Expiación terminan sus oraciones diciendo:  Miguel, Príncipe de Misericordia reza por Israel.

El nombre Miguel, proviene del hebreo Mikael que significa “el que es como Dios” o también “¿quién es como Dios?” ya que, se dice que mientras luchaba contra Satanás, éste de manera soberbia le dijo “¿quién como yo?” a lo que Miguel respondió “¿quién como Dios?” dando a entender que Dios era el todopoderoso.

Éste es uno de los ángeles más importantes de la corte celestial, sólo superado por el Arcángel San Gabriel, del que ya hablamos en un post anterior, razón por la cual algunos lo conocen como el “Príncipe de los Ángeles”, aunque otros aseguran que es realmente el Príncipe de los Serafines.

El arcángel Miguel pertenece pues, a la tercer triada angelical compuesta por Principados, Arcángeles y Ángeles, y donde los arcángeles son los encargados de luchar contra los demonios. De hecho, Miguel es conocido como el jefe de la milicia celestial, encargado de luchar contra Satanás.

Al igual que Gabriel y Rafael, Miguel es de los pocos ángeles mencionados en las Sagradas Escrituras, tanto en el Antiguo como Nuevo Testamento; es curioso, sin embargo, que mientras algunos afirman que es uno de los siete Arcángeles existentes en la corte celestial, la palabra Arcángel sea una palabra utilizada solamente en singular y principal motivo que otras personas aseguren que es el único arcángel Príncipe de los ejércitos de Dios. Específicamente es mencionado en: el Libro de Daniel, en el Libro de Josué (donde curiosamente no se le llama por su nombre, sino Capitán del ejército de Dios); en la Epístola de San Judas, disputando el cuerpo de Moisés; y, finalmente, en el libro del Apocalipsis. De acuerdo con estos textos, Miguel tiene las siguientes funciones:

Luchar contra Satanás, de ahí que se le identifique como Jefe de la milicia angelical.

Rescatar a las almas de la perdición.

Defender y proteger al pueblo de Israel, es decir, a los judíos.

Participar en el Juicio Final trayendo a las almas frente a Dios, esto de acuerdo con Tesalonicenses, donde será responsable de tocar la trompeta cuando llegue el Arrebato.

Miguel aparece representado en las pinturas y esculturas como un guerrero con la armadura que utilizaban los generales romanos, portando una espada o una lanza en su mano derecha con la cual amenaza a un dragón, que sería la encarnación del mal o Satanás, con quien precisamente se cuenta que luchó. Aunque, por otro lado, también se le representa con una balanza con la que se supone pesará las almas durante el Juicio Final.

Por último, de acuerdo con la Kábala es el sexto elohim, que corresponde al sefiroth Tiphereth y funge como el abogado de los judíos.

Un lugar en el que podemos sentirnos tan libres tiene que estar protegido y bendecido y por ello en este artículo te proponemos la oración a San Miguel Arcángel para bendición del hogar.

Nuestro hogar es el lugar en el que pasamos nuestro tiempo de ocio y de descanso. Es el lugar en el que podemos ser nosotros mismos y en el que podemos permitirnos quitarnos la máscara de las reglas sociales, de las ‘ceremonias’ de la educación y por ello necesita estar bendecido.

La iglesia cristiana lo considera como el príncipe de los espíritus celestiales puesto que siempre luchó para defender a los que depositaban su fe en Dios contra las maldades del demonio.

Por ello, encontramos algunos tipos de oración a San Miguel Arcángel para bendición del hogar, pues se considera que su poder es capaz de limpiar nuestra casa de cualquier mala energía.

¿Dónde radica el poder de la oración a san miguel arcángel para bendición del hogar?

En otros artículos hemos hablado del poder de la oración y, en todos ellos, el pilar fundamental para la efectividad de la misma es la propia fe de la persona que la recita. En la oración a San Miguel Arcángel para bendición del hogar no hay diferencias.

Si queremos que nuestro hogar sea protegido debemos pronunciar la oración siendo conscientes de lo que estamos haciendo. Por ello, no vale repetir las palabras sin entender el significado de las mismas o hacerlo de una forma mecánica.

Es importante entender que la oración a San Miguel Arcángel para bendición del hogar no son palabras inconexas sin un significado definido sino todo lo contrario, son un conjunto de palabras que, si las interiorizamos y las sentimos, nos ayudarán a conseguir el fin último al pronunciarlas: proteger nuestro hogar y a nuestros seres queridos.

Oración a San Miguel Arcángel para bendición del hogar

En este caso hemos elegido una oración a San Miguel Arcángel para bendición del hogar muy corta y fácil de recordar, lo que la hace ideal para los oradores habituales y los que quieren iniciarse en estas prácticas de fe.

San Miguel Arcángel, te imploro y te pido ayuda, manda a los Ángeles a tu cargo a rodear y proteger mi hogar de arriba a abajo, por dentro y por fuera.

Coloca un ángel en cada ventana y entrada para que nada ni nadie pueda acceder excepto aquellos guiados por la Luz del Espíritu Santo.

Gracias Querido San Miguel Arcángel, Amen

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