Poder e influencia aromatica del incienso


Quizás debido a su bajo costo y fácil acceso, se subestima el uso del incienso en las prácticas mágicas modernas, sin embargo, esto no le resta efectividad o influencia

Elaborado a base de hojas, resinas, flores, cortezas, aceites o esencias, el incienso puede aromatizar o purificar un espacio, ser un vehículo para dirigir nuestras peticiones al Universo o actuar sobre el subconsciente activando la conciencia ritual.

Entre las distintas variedades existentes podemos encontrar aquellos calificados como combustibles o de quema directa (espirales, conos, varas) y los no combustibles o de quema indirecta (entero, pulverizado, en pasta), cuyo poder es liberado mediante la ignición de carbón.

La influencia aromática del incienso

Es fundamental que las vibraciones del incienso seleccionado para el trabajo mágico, sean acordes con el objetivo trazado.

Tradicionalmente, los aromas dulces son asociados con rituales de amor, atracción, prosperidad y salud, entre otros, mientras que aquellos con olores acres están vinculados a hechizos de destierro.

El incienso puede ser comprado en tiendas esotéricas/especializadas o bien preparado por el propio oficiante de la ceremonia, cargándolos con la energía necesaria a través de la visualización.

Al preparar nuestro propio incienso, experimentamos una infinidad de materiales naturales y ganamos conocimiento, tanto de los olores generados por las distintas especies vegetales al momento de ser quemadas, como de los sentimientos que nos evocan al percibirlos con el olfato.

Si llevas un diario mágico, es importante anotar tus impresiones sobre los materiales utilizados y sentimientos generados, para los casos en que se desee repetir la experiencia.

Los inciensos esenciales

Con un pequeño grupo de inciensos podemos acompañar una gran diversidad de trabajos mágicos, dirigidos a nuestra necesidad de mantener o alcanzar amor, paz, salud, protección y prosperidad.

Ejemplo de ello es la mezcla de 3 elementos de quema indirecta, específicamente incienso, estoraque y mirra. Este preparado es utilizado desde tiempos inmemoriales, para conseguir la protección de un espacio y sus ocupantes.

Cada uno de sus componentes puede ser adquirido por separado en tiendas esotéricas especializadas, mezclados a partes iguales y quemados sobre carbón para obtener sus beneficios.

En la gama de inciensos combustibles, varas o conos, entre los más utilizados figuran:

el sándalo: coadyuvante en los procesos de meditación y alcanzar la paz interior

rosa – miel: gran potenciador para el amor y la armonía en las relaciones familiares

lavanda: para aliviar el estrés cotidiano y favorecer la salud

canela: entre sus múltiples usos es considerado afrodisíaco, con poder de atracción no sólo dirigido hacia el amor sino hacia la prosperidad y la obtención de bienes materiales.

El incienso en la actualidad

¿Cómo se utiliza hoy día el incienso? En muchas iglesias de la cristiandad se ofrece incienso durante algunas ceremonias litúrgicas. En Asia, muchas familias queman incienso en templos o ante altares domésticos para honrar a sus dioses y proteger a los muertos. Se ha empleado incienso en los servicios religiosos con fines como el de aromatizar, curar, purificar y proteger.

El incienso ha recobrado cierta popularidad incluso entre personas que no profesan ninguna religión. Hay quienes lo queman cuando practican la meditación. Un manual aconseja utilizarlo para alcanzar “niveles imperceptibles” y captar “energías” que proceden de más allá del mundo físico. También recomienda rituales de quemar incienso para contactar con “seres sobrenaturales” a fin de hallar soluciones a los problemas de la vida. ¿Son propias de cristianos tales prácticas?

Jehová condena rotundamente a los que tratan de mezclar las prácticas religiosas falsas con la adoración pura. El apóstol Pablo citó una profecía de Isaías y la aplicó a los cristianos, instándolos con las siguientes palabras a mantenerse apartados de la influencia inmunda de la religión falsa: “‘Sálganse de entre ellos, y sepárense —dice Jehová—, y dejen de tocar la cosa inmunda’; ‘y yo los recibiré’” (2 Corintios 6:17; Isaías 52:11). Los cristianos verdaderos se aseguran de evitar todo lo que esté relacionado con la adoración falsa o el ocultismo (Juan 4:24).

¿Significa el hecho de que el incienso se utilice en ceremonias religiosas y en ritos espiritistas que todo acto de quemar incienso sea malo? No necesariamente. Puede que alguien desee quemar incienso aromático en su casa con el único fin de disfrutar de su fragancia (Proverbios 27:9). Aun así, el cristiano debe tener presentes ciertos factores: ¿lo relacionarían sus vecinos con una práctica religiosa falsa, lo suelen asociar las personas de su comunidad con ritos espiritistas, o se emplea comúnmente para fines que no tienen nada que ver con la religión?

Si alguien opta por quemar incienso, debería tomar en consideración tanto su propia conciencia como la de los demás (1 Corintios 10:29). En estas situaciones son aplicables las palabras que el apóstol Pablo dirigió a los romanos cuando escribió: “Sigamos tras las cosas que contribuyen a la paz y las cosas que sirven para edificación mutua. Deja de demoler la obra de Dios simplemente por causa de alimento. Es verdad que todas las cosas son limpias, pero le es perjudicial al hombre que con ocasión de tropiezo come. Es bueno no comer carne, ni beber vino, ni hacer cosa alguna por la cual tu hermano tropiece” (Romanos 14:19-21).

Oraciones que están ‘preparadas como incienso’

Las ofrendas de incienso por parte de los israelitas constituían un símbolo adecuado de las oraciones que Dios escucha. De ahí que el salmista David cantara a Jehová: “Que mi oración esté preparada como incienso delante de ti” (Salmo 141:2).

Los israelitas fieles no veían el acto de ofrecer incienso como un ritual sin sentido. Eran muy meticulosos a la hora de prepararlo y quemarlo, pues querían hacerlo de la manera prescrita por Jehová. Hoy día, los cristianos no ofrecemos incienso literal, sino oraciones que reflejan agradecimiento a nuestro Padre celestial y respeto por Él. La Palabra de Dios nos asegura que, al igual que el incienso de dulce fragancia que ofrecían los sacerdotes en el templo, “la oración de los rectos le es un placer” (Proverbios 15:8).

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