DE VUELTA A LA ESCUELA

Ya termina el verano y nuestros niños están listos para regresar a la escuela luego de tres meses de descanso y diversión bajo el sol. Muchos niños están emocionados de volver a ver a sus amigos, conocer a sus nuevos maestros, y comenzar un año nuevo escolar. Otros, puede que sufran algo de ansiedad ante la idea de ingresar a una escuela nueva, conocer maestros nuevos, o la idea de volver a hacer tareas escolares. Algunos padres, aunque aliviados de que sus hijos regresen a la rutina escolar, pueden también sentir la ansiedad de sus hijos al iniciar nuevas etapas en su vida escolar. A continuación, incluimos algunos consejos para hacer la transición de vuelta a la escuela más llevadera.

Consejos para el regreso a la escuela

La American Academy of Pediatrics (AAP) le ofrece las siguientes sugerencias sobre salud y seguridad para su estudiante al regresar a la escuela.

 

Cómo hacer su primer día más fácil: 

Los padres deben tener presente que no es necesario esperar hasta el primer día de clases para pedir ayuda. Las escuelas están disponibles durante el verano para responder cualquier pregunta o inquietud que tengan los padres, incluyendo las necesidades especiales de un niño. La mejor época para hacer sus preguntas es probablemente de una a dos semanas antes que empiecen las clases. 

Muchos niños se ponen nerviosos ante nuevas situaciones, tales como mudarse a una nueva escuela, un nuevo salón de clases o nuevos maestros. Esto ocurre a cualquier edad. Si su niño parece estar nervioso, sería bueno practicar antes de enfrentar la situación nueva. Llévelo a visitar la escuela o salón de clases nuevo antes del primer día de clases. Recuérdele que probablemente habrá muchos otros estudiantes que se sientan intranquilos al comienzo de las clases. Los maestros saben que los estudiantes están nerviosos y harán todo lo posible para que sus estudiantes se sientan lo más cómodos posible. Si su niño parece estar nervioso, pregúntele lo que le preocupa y ayúdele a encontrar formas de solucionar problemas y así aprender a hacerle frente a las nuevas situaciones.

Señale los aspectos positivos de comenzar el curso escolar para lograr que anticipe cosas buenas el primer día de clases. Verá a sus viejos amigos y conocerá nuevos. Háblele sobre las experiencias positivas que pudieron haber tenido en años pasados en la escuela y con otros grupos de niños.

Localice a otro compañero que viva en el vecindario con quien su hijo pueda caminar a la escuela o viajar en el autobús.

Si es una escuela nueva, asista a las orientaciones disponibles y aproveche la oportunidad de visitar y hacer un recorrido por la escuela antes del primer día de clases. Lleve a su niño a la escuela un par de días antes del inicio de clases para que juegue en el patio de recreo y se familiarice con su nuevo entorno.

Si lo considera necesario, lleve a su niño en automóvil a la escuela el primer día (o camine con él o ella) y recójalo al final del día, y lleguen temprano el primer día para reducir estrés innecesario.

Cerciórese de hablar con el nuevo maestro de su niño al comienzo o al final del día para que él o ella sepa que usted quiere ofrecer su apoyo para que su hijo tenga una experiencia positiva en la escuela.

Contemple la idea de empezar el horario del año escolar para levantarse y acostarse, una semana antes del inicio de las clases para que el cambio de horario no sea un factor en sus primeros días de escuela.

 

Alimentación durante el día escolar:

Casi todos los estudios de investigación demuestran que los niños que comen un desayuno nutritivo se desempeñan mejor. Les va mejor en la escuela, se concentran mejor y tienen más energía. Algunas escuelas brindan desayunos; si su escuela no lo hace, cerciórese de que sus niños coman un desayuno que contenga algo de proteína.

Casi todas las escuelas envían los menús programados de la cafetería con frecuencia o los ponen en el sitio web de la escuela. Con esta información, puede planear para preparar una lonchera para el almuerzo en los días en que el plato principal del día no sea del agrado de su niño.

Muchos niños cumplen con los requisitos para recibir alimentos gratis o a precio reducido en la escuela, incluyendo el desayuno. Los formularios para solicitar estos servicios se pueden llenar en la oficina de la escuela. El hambre puede afectar el desempeño académico de los niños.

Muchos distritos escolares tienen programas que le permiten pagar por las comidas a través de una cuenta en línea. Su niño puede obtener una tarjeta para usar en la caja registradora. Ésta es una opción conveniente de manejar las cuentas de comida en la escuela.

Revise la oferta de alimentos dentro y fuera de la cafetería, incluyendo a las máquinas dispensadoras de alimentos, a la carta, tiendas escolares, puestos de refrigerios y eventos para recaudar fondos que se llevan a cabo en la escuela. Todos los alimentos que se venden en la escuela deben cumplir con los requerimientos nutricionales establecidos por el Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA). Deben almacenar alimentos saludables tales como fruta fresca, productos lácteos bajos en grasa, agua y jugos con 100 % de contenido de fruta. Conozca la política de bienestar de su escuela y participe en los grupos que trabajan para implementarla. También tenga en cuenta la buena nutrición si su niño llevara alimentos para consumir en la escuela.

Cada refresco o gaseosa de 12 onzas contiene aproximadamente 10 cucharaditas de azúcar y 150 calorías. Beber sólo una lata al día aumenta el riesgo de obesidad en su niño por un 60 %. Elija otras opciones más saludables para que el niño lleve a la escuela (tales como agua, jugos en porciones adecuadas y productos lácteos bajos en grasa).

 

Establezca una rutina para la hora de dormir

Dormir las horas necesarias es de suma importancia para que su niño tenga éxito en la escuela. Los niños que no duermen suficiente tienen dificultad para concentrarse y para aprender debidamente.

Establezca un horario para acostar a dormir a su hijo y sígalo todas las noches. Tener una rutina consistente ayudará a su hijo a calmarse y a conciliar el sueño. Los elementos de una rutina para calmar al niño antes de ir a dormir pueden incluir un baño o ducha, leerles un libro, y arroparlos en la cama y decirles buenas noches.

Pídale al niño que apague todos los dispositivos electrónicos con anticipación mucho tiempo antes de ir a dormir.

En lo posible, trate de que haya silencio y calma en su hogar cuando los niños más pequeños están tratando de dormirse.

Dormir menos de las horas necesarias está vinculado con índices altos de faltar a la escuela o de llegar tarde. La cantidad óptima de horas que la mayoría de los niños pequeños debe dormir en la noche es entre 10-12 horas, y para los adolescentes (13-18 años) está entre un promedio de 8-10 horas por noche.

 

Cómo adquirir buenos hábitos para de estudio

Cree un ambiente que sea propicio para hacer las tareas desde una edad temprana. Los jóvenes necesitan un lugar de trabajo en su habitación o en otra parte de la casa, que sea tranquilo, sin distracciones y que promueva el estudio.

Programe suficiente tiempo para las tareas. Tenga en cuenta este tiempo dentro de su participación en actividades después de la escuela.

Establezca como regla familiar que el televisor y otros dispositivos electrónicos permanezcan apagados mientras se hacen las tareas.

Supervise el uso de la computadora y del internet.

Al llegar a la escuela secundaria es común que los profesores pidan que sus estudiantes envien sus tareas de manera electrónica y que realicen otras tareas en la computadora. Si su niño no tiene acceso a una computadora o al internet en su hogar, hable con los administradores y profesores de la escuela para que establezcan un plan adecuado para su caso.

Esté disponible para responder preguntas y ofrecer ayuda, pero nunca le haga la tarea a su niño.

Tome medidas para aliviar la fatiga de los ojos, el cuello y la mente mientras estudian. Cerrar los libros por unos minutos puede ayudar, así como estirarse y tomar un descanso de vez en cuando, siempre y cuando esto no los interrumpa mucho.

Si su niño tiene dificultad con una materia en particular, hable con el maestro del niño para que le brinde recomendaciones sobre cómo puede usted u otra persona ayudar al niño en su casa o en la escuela. Si tiene preguntas referentes a las asignaciones o tareas que le dan a su niño, hable con el profesor o maestro.

Si su niño tiene problemas para concentrarse o completar sus tareas, hable con el maestro, el consejero escolar o el proveedor de salud.

Para problemas generales que no se pueden solucionar con la ayuda del maestro, puede considerar un mentor o tutor para que ayude al niño. 

Algunos niños necesitan ayuda para organizar sus tareas. Listados, minuteros y la supervisión de los padres pueden ser útiles para solucionar problemas a la hora de hacer las tareas.

Algunos niños pueden necesitar ayuda adicional para recordar sus tareas. Hable con su niño y con su maestro para desarrollar un plan adecuado para manejar y organizar sus tareas, tales como un cuaderno de notas o asignaturas.

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