HALLOWEEN

Los orígenes
La celebración de Halloween se ha convertido en algo muy tradicional no sólo en los Estados Unidos, y aunque su origen no es local, esta festividad se ha exportado a muchos otros países. Lo que hoy en día se conoce como Halloween poco tiene que ver con la fiesta de donde proviene.  El origen de esta celebración se encuentra en el Samhain o Samagín.

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Una conmemoración celta milenaria en la que los druidas de la antigua Britania pedían por las almas de los fallecidos al dios de la muerte; se encendían gigantescas fogatas para ahuyentar a los espíritus malvados y, además, se llevaban a cabo sacrificios humanos para ver el futuro. La barbaridad a la que llegó fue tal que, cuando los romanos arribaron a las islas, prohibieron varias de las actividades.

Los orígenes de la fiesta se han disipado con el tiempo, provocando que las interpretaciones sobre qué diablos se hacía en aquella celebración sean muchas. Tan solo se sabe que tenía como protagonistas a los hechiceros britanos y que ya se practicaba antes de la conquista romana de las islas. Una campaña militar que comenzó con Julio César en el año 55 A.C. y que se empezó a materializar definitivamente en el 43 A.D. con Claudio. Independientemente de la fecha concreta, todas las fuentes coinciden en que el Samagín giraba alrededor de los druidas, los sacerdotes del pueblo celta.

 

Historia breve de Halloween

La celebración del Halloween se inició con los celtas, antiguos pobladores de Europa Oriental, Occidental y parte de Asia Menor. Entre ellos habitaban los druidas, sacerdotes paganos adoradores de los árboles, especialmente del roble. Ellos creían en la inmortalidad del alma, la cual decían se introducía en otro individuo al abandonar el cuerpo; pero el 31 de octubre volvía a su antiguo hogar a pedir comida a sus moradores, quienes estaban obligados a hacer provisión para ella.

El año céltico concluía en esta fecha que coincide con el otoño, cuya característica principal es la caída de las hojas. Para ellos significaba el fin, la muerte, o iniciación de una nueva vida. Esta enseñanza se propagó a través de los años juntamente con la adoración a su dios el “señor de la muerte”, o “Samagin”, a quien en este mismo día invocaban para consultarle sobre el futuro, salud, prosperidad, muerte, entre otros.

Cuando los pueblos celtas se cristianizaron, no todos renunciaron a las costumbres paganas. Es decir, la conversión no fue completa. La coincidencia cronológica de la fiesta pagana con la fiesta cristiana de Todos los Santos y la de los difuntos, que es el día siguiente, hizo que se mezclara. En vez de recordar los buenos ejemplos de los santos y orar por los antepasados, se llenaban de miedo ante las antiguas supersticiones sobre la muerte y los difuntos.

Algunos inmigrantes irlandeses introdujeron Halloween en los Estados Unidos donde llegó a ser parte del folclor popular. Se le añadieron diversos elementos paganos tomados de los diferentes grupos de inmigrantes hasta llegar a incluir la creencia en brujas, fantasmas, duendes, drácula y monstruos de toda especie. Desde ahí, se ha propagado por todo el mundo.

El 31 de octubre por la noche, en los países de cultura anglosajona o de herencia celta, se celebra la víspera de la fiesta de Todos los Santos, con toda una escenografía que antes recordaba a los muertos, luego con la llegada del cristianismo a las ánimas del Purgatorio, y que ahora se han convertido en una ensalada mental en la que no faltan creencias en brujas, fantasmas y cosas similares.

En cambio, en los países de cultura mediterránea, el recuerdo de los difuntos y la atención a la muerte se centra en el 2 de noviembre, el día siguiente a la celebración de la resurrección y la alegría del paraíso que espera a la comunidad cristiana, una familia de “santos” como la entendía San Pablo.

Diversas tradiciones se unen, se mezclan y se influyen mutuamente en este comienzo de noviembre en las culturas de los países occidentales. En Asia y África, el culto a los antepasados y a los muertos tiene fuertes raíces, pero no está tan ligado a una fecha concreta como en nuestra cultura.

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Origen del nombre

La palabra Halloween, se define tradicionalmente como una forma acortada en lengua escocesa de la expresión inglesa “All Hallows Eve” usada como tal por primera vez en el siglo XVI. Bajo la forma Halloween se encuentra atestiguada desde 1745. ​ All Hallows Eve, o también All Hallows’ Eve, era el antiguo nombre en inglés de la víspera de todos los Santos, esto es, la víspera de la fiesta cristiana del 1 de noviembre.

Hallow es una forma en inglés —ya en desuso— para referirse a los santos, proveniente a su vez del anglosajón haliga, halga que significa santo, santificar o consagrar. A su vez, “even” o “eve”, también en desuso, designa la parte final del día, esto es, la víspera del día siguiente.5​ Es, además, el nombre en inglés que reciben la vigilias de las fiestas litúrgicas del cristianismo.

Recientemente se ha reivindicado otro origen: la mesnie o mesnada, ejército, compaña o procesión de muertos. Según testimonio de Guillermo de Auvernia en el siglo XIII la procesión de difuntos se denominaba vulgari gallicano Hellequin et vulgari hispanico exercitus antiquus (en galicano Hellequini y en hispánico ejército antiguo o hueste antigua). La etimología Hallows’ Eve para Halloween entonces ha de ser una interpretación erudita; nombre y contenido enlazan con el folklore de la cacería salvaje, la Santa Compaña, la Estántiga. El término Halloween en sí mismo sería una derivación del nombre dado al capitán de esta procesión de muertos, que a su vez provendría de tradiciones antiguas del Norte de Europa; este nombre según esta teoría acabó derivando también en Arlequín.

 

Expansión a Norteamérica

En 1840 esta festividad llega a Estados Unidos y Canadá, donde queda fuertemente arraigada. Los inmigrantes irlandeses transmitieron versiones de la tradición durante la gran hambruna irlandesa. Fueron ellos quienes difundieron la costumbre de tallar los jack-o’-lantern (hueca calabaza gigante con una vela dentro), inspirada en la leyenda de Jack el Tacaño.

Sin embargo, la fiesta no comenzó a celebrarse masivamente hasta 1921. Ese año se celebró el primer desfile de Halloween en Minnesota y luego le siguieron otros estados. La fiesta adquirió una progresiva popularidad en las siguientes décadas.

La internacionalización de Halloween se produjo a finales de los años 1970 y principios de los 1980 gracias al cine y a las series de televisión. En 1978, se estrenaba en Estados Unidos y en el mundo entero Halloween, de John Carpenter; una película ambientada en la víspera de Todos los Santos que supuso una referencia para el cine de terror de serie B; con innumerables secuelas e imitaciones.

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Apropiación cultural y Halloween

La apropiación cultural es la adopción de los elementos de una cultura por miembros de otra cultura. La apropiación cultural, a menudo enmarcada como apropiación indebida cultural, a veces se describe como dañina y se afirma que es una violación de los derechos colectivos de propiedad intelectual de la cultura originaria. Por ejemplo, cuando se viste un americano blanco como un mexicano revolucionario. A primera vista, parece inofensivo, pero ¿cuántas veces nos hemos vestido como un “americano”? A menudo inevitable cuando se unen múltiples culturas, la apropiación cultural puede incluir el uso de las tradiciones, la comida, la moda, los símbolos, la tecnología, el idioma y las canciones culturales de otras culturas sin permiso. Según los críticos de la práctica, la apropiación cultural difiere de la aculturación, asimilación o intercambio cultural en que la “apropiación” o “apropiación indebida” se refiere a la adopción de estos elementos culturales de manera colonial: los elementos se copian de una cultura minoritaria por miembros de una cultura dominante, y estos elementos se utilizan fuera de su contexto cultural original, a veces incluso en contra de los deseos expresamente expresados ​​por los representantes de la cultura originaria.

 

Truco o trato

Originalmente el truco o trato (en inglés Trick-or-treat) era una leyenda popular de origen céltico según la cual no solo los espíritus de los difuntos eran libres de vagar por la Tierra la noche de Halloween, sino toda clase de entes procedentes de todos los reinos espirituales. Entre ellos había uno terriblemente malévolo que deambulaba por pueblos y aldeas, yendo de casa en casa pidiendo precisamente truco o trato.

La leyenda asegura que lo mejor era hacer trato, sin importar el costo que este tuviera, pues de no pactar con este espíritu (que recibiría el nombre de jack-o’-lantern, con el que se conocen a las tradicionales calabazas de Halloween) él usaría sus poderes para hacer truco, que consistiría en maldecir la casa y a sus habitantes, dándoles toda clase de infortunios y maldiciones: enfermar a la familia, matar al ganado con pestes, o hasta quemar la propia vivienda. Como protección surgió la idea de crear en las calabazas formas horrendas, para así evitar encontrarse con dicho espectro (y con el tiempo, debido a la asociación mental entre el espíritu y las calabazas, el nombre de este sería dado a ellas, que es como son conocidas hoy día cuando llega esta fiesta).

Realmente, aunque se ha generalizado la traducción truco en castellano por el inglés trick y trato literalmente por treat, en el caso del Trick-or-treating no se trata de un truco propiamente dicho sino más bien de un susto o una broma por lo que una traducción más exacta sería por ejemplo susto o dulce o travesura o dulce.

En la actualidad, los niños se disfrazan para la ocasión y pasean por las calles pidiendo dulces de puerta en puerta. Después de llamar a la puerta los niños pronuncian la frase truco o trato, truco o dulce o travesura o dulce (proveniente de la expresión inglesa trick or treat). Si los adultos les dan caramelos, dinero o cualquier otro tipo de recompensa, se interpreta que han aceptado el trato. Si por el contrario se niegan, los chicos les gastarán una pequeña broma, siendo la más común arrojar huevos o espuma de afeitar contra la puerta.

En México existe una versión denominada Calaverita en la que los niños preguntan ¿Me da usted mi calaverita? en lugar de ¿Truco o Trato? refiriéndose a un dulce con forma de calavera.

El recorrido infantil en busca de golosinas probablemente enlace con la tradición neerlandesa de la Fiesta de San Martín.

Durante la última noche del martes del año iraní, estos celebran una fiesta llamada Chaharshanbe Suri, o noche del fuego. Tradicionalmente, estos creen que los vivos fueron visitados por los espíritus de sus antepasados el último día del año Noruz. Muchas personas, especialmente niños, se envuelven en sudarios simbólicamente recreando las visitas. A la luz de la hoguera, corren por las calles golpeando en ollas y sartenes con cucharas llamadas Gashog-Zani para vencer el último miércoles desafortunado del año, mientras llaman a las puertas para pedir golosinas. De hecho, Halloween es una variación celta de esta noche. Esta es una antigua fiesta de Irán, Azerbaiyán, Iraq, Afganistán, Tayikistán y Turquía y la fecha se remonta al menos 1.700 A.C.

 

Maneras de celebrar Halloween con niños pequeños

Al día de Halloween hay infinidad de cosas que podemos hacer para celebrar esta fiesta con los peques de la casa. Hay algunas que las podréis hacer incluso con un bebé o niño pequeño, y otras que ya necesitan de la maña que se gasta un niño de más edad. Estas son las que me gustaría hacer a mí:

 

Maratón de películas de “terror”

No hace falta decir que siempre adaptado a la edad y gustos del niño. No le vayamos a poner “Poltergeist” a una criatura de 3 años, que la traumatizaremos. Pero si que hay algunas películas de animación (o normales), que podemos encajar en esta categoría. Por ejemplo: “La Novia Cadáver “, “ParaNorman“, “Frankenweenie“, “Casper“, “La maldición de las brujas“, “El retorno de las brujas“… y un largo etc… Para los más peques de la casa, también hay especiales de Halloween de sus series favoritas como: “La Patrulla Canina “, “Pocoyo“, “Dora la exploradora“, etc… Como ven hay donde elegir, solo falta un buen bol de palomitas o gusanitos y a pasar un rato “terrorífico” con ellos.

 

Cocinando

Cocinar es una de esas cosas que siempre me encantó hacer con mi madre, sobretodo dulces. Hay una infinidad de cosas que podemos hacer. Desde vaciar la típica calabaza, a hacer galletas con decoraciones acordes a la fiesta. ¡La imaginación al poder! ¡Y luego a ponerse las botas comiendo!

 

Ir a una fiesta

Bien puede ser montando la fiesta en su casa, o yendo a una fiesta a algún lugar o a casa de amigos. El caso es reunirse y pasarlo bien todos juntos. Ahora es muy común que los bares o restorantes hagan fiestas especiales ese día en las que ofrecen cenas, espectáculo y algunas hasta talleres. Suele estar bastante bien, solo hay que mirar precios y reservar con bastante antelación.

 

Haciendo manualidades

Aquí también tenemos infinitas posibilidades. Solo tienen que darse un paseo por Pinterest para darse cuenta de que pueden elegir entre un montón de opciones. Las hay muy sencillitas, para poco mañosos, e hiper complicadas, las típicas que acaban haciendo los padres solos. Lo ideal es elegir una que se adapte a la edad de sus hijos y hacerlo juntos. Luego pueden utilizarlo para decorar la casa, o guardarlo de recuerdo.

 

Sesión de fotos familiar

¿Qué hay más divertido que jugar a disfrazarse? Pueden hacerse fotos para inmortalizar el momento. No es nada complicado. Ni siquiera necesitan un trípode. Solo una superficie donde poner la cámara y que tenga modo auto disparador (que eso lo llevan todas). Luego con poner una tela negra de fondo… ¡a jugar! Como todo queda en casa pueden estar cómodos poniendo las caras más horripilantes que les salgan, y así luego se echarán unas risas viendo las fotos.

HAPPY HALLOWEEN!!

 

 

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