TATUAJES

Libertad de expresión

El tatuaje es algo que nos encanta, muchos inevitablemente dirigimos la mirada cuando vemos uno y quedamos hipnotizados con los trazos de su diseño, mientras que otros los portan con orgullo como un recordatorio a ese ser querido que ya no está más o a manera de reafirmar sus convicciones.

Pero la historia del tatuaje no fue sencilla, para llegar a tener esta percepción tuvieron que pasar siglos y romper estigmas que los acompañaron en diversas épocas.

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Nadie sabe cómo fue el origen del tatuaje, lo único que se conoce es que nació en la frontera entre Europa y Asia hace aproximadamente 5 mil años y tenía diversos significados, que variaban desde atributos curativos hasta muestras de valentía o madurez, como aún se hace en diferentes tribus asiáticas. A pesar de la poca información sobre el origen del tatuaje, hay 13 momentos que le han dado rumbo a la historia de uno de los accesorios con más poder emocional de la actualidad.

 

Orígenes

El arte de tatuar se remonta en el tiempo más lejos de lo que la mayoría de la gente piensa. Los egipcios ya conocían y practicaban la técnica del tatuaje hace 3000 años. Se sabe que ya que desde la XI dinastía egipcia se practicaba el arte del tatuaje. Una de las más famosas momias tatuadas Amunet, una sacerdotisa de la diosa Hathor, en Tebas.

Se le observaron varios líneas y puntos tatuadas sobre su cuerpo. En la Momia de Asecond también se encontraron estos mismos modelos, pero además tenía punteada su región púbica más baja. Las evidencias hasta la fecha sugieren que en el antiguo egipcio este arte fue restringido a las sacerdotisas.

La prueba de que el tatuaje ha convivido desde siempre con el hombre se encontró en 1991 en un glaciar situado en la frontera entre Austria e Italia. Allí apareció congelado un cazador neolítico de hacía 5300 años, con la espalda y rodillas tatuadas.

El tatuaje fue reintroducido en la sociedad occidental por los expedicionarios ingleses dirigidos por el Capitán Cook en su vuelva de Tahití en 1771. Esto explica la natural asociación que ha prevalecido hasta nuestros días entre los tatuajes y los marineros. A modo de anécdota contaremos que Don Juan de Borbón (Padre del actual Rey de España) llevaba su antebrazo derecho tatuado, un recuerdo de su estancia en la marina inglesa. Y que miembros de la realeza británica volvieron tatuados de sus expediciones por los Mares del Sur.

La asociación entre tatuajes y delincuencia provino también de aquí, los marineros, gente que menudo se embarcaba durante largos períodos de tiempo para evitar a la justicia, fue fomentando esta asociación.

Los tatuajes permanecieron en letargo hasta que resurgieron con los hippies en los años 60 y 70, estos adoptaron el tatuaje y lo elevaron a la categoría de arte, abandonando los motivos marineros y realizándose grandes diseños muy coloristas, acorde con la época. Esto hizo salir el tatuaje de los puertos y empezó una primera popularización del tatuaje.

Ya en nuestros días estos hippies son oficinistas, maestros y directivos, pero en su piel perdura su marca de su juventud, lo que ha contribuido a la gran popularización del tatuaje, desligándolo totalmente de marineros y delincuentes. Esta reconversión de la aceptación social del tatuaje ha llevado a que actualmente la gente cada vez sienta más interés en decorar su cuerpo.

Se cree que el proceso del tatuaje era mucho más elaborado que en la actualidad, era un ritual que por ejemplo en Egipto era realizado casi exclusivamente por mujeres, un proceso doloroso que la mayoría de las veces se usaba para demostrar valentía o confirmar la madurez, en la misma forma que todavía se puede observar en los rituales de tribus de Nueva Zelanda. Borneo es uno de los pocos lugares donde se practica actualmente la forma tradicional del tatuaje tribal. El tatuaje y el piercing recuerdan el arte de Bali y Java, y los instrumentos de tatuaje son similares a los usados en la Polinesia. El tatuaje de la Polinesia fue el más artístico en el mundo antiguo, estaba caracterizado por diseños geométricos elaborados, que eran embellecidos y renovados durante toda la vida del individuo hasta que cubrían su cuerpo entero. Según Marco Polo, en su “viajes”, el respeto a una persona se medía por la cantidad de tatuajes que tuviera.

El tatuaje se usaba también como castigo, y los individuos acusados de sacrilegio debían ser tatuados. Debido a esto, los médicos griegos y romanos empezaron a practicar la remoción de tatuajes. Lentamente se abandonó el tatuaje de esclavos y criminales al extenderse el cristianismo en el Imperio Romano. El emperador Constantino, primer emperador cristiano de Roma, emitió un decreto en contra de esta actividad. Se cree que la actitud negativa contra el tatuaje tuvo su origen en este decreto.

En Norte América, se asoció el tatuaje con prácticas religiosas y mágicas, era un rito simbólico y una marca única que permitiría que el alma superara los obstáculos en su camino a la muerte. El tatuaje era una práctica común entre los nativos de América Central, los nativos tatuaban en sus cuerpos imágenes de dioses. El arte del tatuaje fue redescubierto por los exploradores. Banks, artista científico que navegó junto al Capitán Cook, describió en 1769 el proceso del tatuaje de la Polinesia. Los marineros de Cook iniciaron la tradición de los hombres de mar tatuados y extendieron rápidamente esta afición entre los marineros, quienes aprendieron el arte y lo practicaron a bordo. También fueron los viajes de Cook los que describieron el arte Moko entre los maoríes, un doloroso y elaborado proceso que duraba meses y que daba por resultado diseños negros en espiral y a rayas.

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Alrededor del 1000 A.C el tatuaje logró la entrada por medio de las rutas comerciales a la India, China y Japón. A pesar de un glorioso inicio en Japón, el tatuaje estaba reservado para aquellos que habían cometido crímenes serios, y los individuos tatuados eran aislados por sus familias, esto constituía el peor de los castigos. El emperador Matsuhito, ante la apertura de Japón al occidente decidió prohibir los tatuajes para no dar la impresión de salvajismo ante los extranjeros.

En América donde había existido desde siglos atrás, sólo tuvo eco masivo durante la Guerra Civil. Uno de los primeros tatuadores profesionales fue C.H.Fellows. Se considera que el primer estudio tatuajes fue el abierto en 1870 en Nueva York por Martin Hildebrant, inmigrante alemán. Su mayor competencia fue Samuel O’ Reilly inventor de la máquina de tatuar en 1891, esta máquina estaba inspirada en una maquinaria inventada por Thomas Edison. Alrededor de 1900 existían estudios de tatuaje en casi todas las ciudades importantes. Hoy en día, es famoso en el mundo entero del tatuaje el nombre de Sailor Jerry Collins (1911-1973).

En España, se puede empezar a hablar de tatuaje y de tatuadores alrededor de los años sesenta y setenta. Esta actividad comenzó en las zonas portuarias, donde se tatuaban marineros, pero también personas adineradas que disponían de embarcación. A finales de los años setenta y principios de los ochenta, el fenómeno se difundió todavía más, de manera especial entre las clases medias altas, con el nacimiento de una cultura alternativa que consideraba este arte como una forma de extravagancia. En los años ochenta, bajo el impulso de la cultura punk, heavy, rocker y de otras nuevas tendencias los jóvenes empezaron a interesarse por el tatuaje.

 

Tipos de tatuajes

Las distintas clases o estilos de tatuajes y sus diseños son realmente tan importantes como el significado que tienen para su portador. El sentimiento que cada uno le otorga a su tatuaje es algo personal e intransferible, pudiendo asegurar que el estilo del tatuaje es la forma en que lo expresamos a los demás.

A la hora de tatuarnos el orden a escoger suele ser lo de menos. Podemos primero decantarnos por un estilo, y después llevar adelante el concepto, o bien dejar que nos aconsejen el estilo que mejor se adecuará a nuestro diseño.

También debemos tener en cuenta que los estilos son simples referencias que tienen que ver con el diseño. De modo que hasta pueden entrelazarse o redefinirse si lo hacemos con buen gusto, dejando las puertas abiertas a infinitas posibilidades.

Cada estilo puede estar predefinido por una época en especial, como el tatuaje old school o americano, o simplemente ser una antigua tradición como es el caso de los tatuajes de los maoríes de Nueva Zelanda. Aparte, según pasa el tiempo, aparecen artistas que desarrollan su propio estilo con el fin de alejarse de los típicos tópicos, como el tatuaje más agresivo para el hombre y el de trazos delicados para las mujeres.

 

Old school

Este es el tatuaje clásico por antonomasia, que también se conoce como americano o de un estilo pin-up. Los tatuajes con esta clase de diseño se distinguen por tener líneas gruesas, sencillas y bien definidas, que buscan resaltar el diseño. Los colores que se utilizan son uniformes y brillantes, y comprenden una variada paleta.

Aparecieron en Estados Unidos a comienzos del siglo XX entre los marinos, quizás como una forma de compensar sus largos viajes apartados de la familia y seres queridos. Por aquel entonces sólo se tatuaban los indios, marineros y prostitutas, por lo que se relacionaba con las clases sociales bajas, aunque precisamente algunos aristócratas también se tatuaban como recuerdo de sus viajes por todo el mundo. Por aquel entonces el estilo se denominaba “american tattoo” y durante la siguiente mitad del siglo fueron los más populares entre las estrellas del rock.

Con este estilo de tatuaje se suelen ver frecuentemente diseños de animales como felinos, lobos, serpientes, perros, águilas, mariposas, golondrinas, o bien símbolos como anclas, timones, faros, sirenas (y demás símbolos náuticos), puñales, corazones, rosas y otras flores, cráneos, estrellas, diamantes, etc.

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New school

No se necesitan muchas pistas para comprender que este estilo proviene del anterior. Se desarrolló según fueron evolucionando las nuevas tecnologías como aparatos, tintas y diferentes materiales de tatuaje, para hacerse más complejo que los sencillos tatuajes del old school.

 

El estilo se distingue por sus líneas más cuantiosas y de trazo más delgado, con mayor paleta de colores, agregando mezclas y degradados; los diseños son más complicados que los del old school como decíamos, aunque no es raro ver los típicos diseños de este último, pero actualizados al estilo más complejo del new school. Esta clase se aproxima más al cómic o al graffiti, y es una excelente manera de comenzar en el mundo del tatuaje.

 

Estilo tribal

 

Durante los años noventa el tatuaje tribal se puso de moda. En cierta manera rememora a los símbolos clásicos de las distintas tribus del pasado, los cuales se pintaban a la hora de prepararse antes de las ceremonias religiosas. Varios de ellos simplemente destacan alguna parte anatómica, con líneas al azar, diseños indefinidos y abstractos, y líneas gruesas que intentan emular estilos de animales o plantas generalmente.

 

Era una manera sencilla de poseer una marca individual, que, gracias a su diseño, lucía un enorme impacto visual en el cuerpo. Por eso el tribal es una clase de tatuaje fundamentalmente estético, que no suele ahondar en el significado.

 

Estilo realista

 

Esta clase de estilo posee los diseños más trabajados y costosos, tanto en el tiempo empleado en realizarlo, como en dinero. El tatuador tendrá que poseer un vasto dominio de los métodos y la técnica, y saber perfectamente cómo realizar las mezclas cromáticas de los colores que tiene el tatuaje.

 

Generalmente son de una amplitud notable y están cimentados en imágenes o fotos reales, siendo las más usuales las relacionadas con la naturaleza, esculturas, películas, animales, paisajes o retratos personales. Para plasmar estos diseños se necesitan grandes cantidades de tinta, precisión y tiempo para su desarrollo.

 

Estilo japonés

 

Una de las referencias más populares en las que se basan muchos tatuajes es la cultura japonesa. Su civilización es singular, distante, sugerente y llena de misterio. Japón tiene la cualidad de aunar sus tradiciones del pasado y saber combinarlas con su época más contemporánea, llena de tecnología y modernidad.

 

El tatuaje japonés está vinculado a un halo místico que se relaciona normalmente con la mafia de la Yakuza y los criminales, hasta el punto de que cualquiera que esté tatuado, tiene prohibida la entrada a algunos sitios públicos (aunque precisamente ha provocado el efecto contrario, ya que ha dotado de más popularidad a este estilo).

 

Aparte, su cultura es extraordinariamente variada y está repleta de significados, por lo que sus motivos son estupendos para expresar diferentes mensajes. Y eso, aunque no se entiendan, ya que mucha gente se suele tatuar kanjis o ideogramas japonés (provenientes del chino) como una manera de tatuarse palabras o frases importantes para el sujeto, siendo algo “ilegible” para los demás.

 

Los tatuajes más usuales suelen ser de samuráis, personajes de anime o manga, geishas, katanas, demonios (akuma), templos, olas de mar, el monte Fuji o flores como los típicos cerezos. También animales como aves, tigres, dragones o peces koi entre otros. A quien le guste este estilo, le aconsejo que revise los trabajos de Horiyoshi, uno de los mejores tatuadores del mundo y probablemente el mejor de todo Japón.

 

En fin

 

El argumento de que los tatuajes degradan a un individuo o de que los empleadores les fruncen el ceño nunca dejarán de existir, pero considere esto: aquellos que conscientemente eligen ponerse entintados son muy conscientes de la decisión que están tomando. Depende de ellos decidir si sus tatuajes tendrán un efecto negativo en el futuro.

 

También es importante tener en cuenta que los futuros empleadores tal vez no les gustan los tatuajes visibles, por lo que lo mejor es hacerse un tatuaje en un lugar donde se puede ocultar fácilmente.

 

Aquellos sin tatuajes deben respetar la decisión de los demás de tatuarse como una forma de expresión personal e individual.

 

 

 

 

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